El Temita de la Homofobia en Colombia
Me presento, mi nombre es Samuel Javier Cortés Díaz, soy de Bogotá, Colombia, tengo 14 años y me identifico abiertamente como heterosexual. Es decir, que me gustan las mujeres, siento atracción sentimental hacia ellas y soy una persona extremadamente romántica en el sentido de querer atraer y persuadir a una mujer que quiero mucho. También, soy partidario de que la solución a los problemas mentales de las personas es la paz y el amor unidos en unísono, por eso apoyo y admiro a la comunidad Lgbtiq+. Aunque de esto ya hice una columna, sobre un grupo específico llamado los progres aliades, yo apoyo a los que están cuerdos, a los que no les importa lo que les digan o los critiquen y van en contra de la corriente.
En esta página ha quedado más que demostrado que soy un detractor de la religión y sus dioses. Me extiendo más por aprobar el esfuerzo, trabajo y argumentos de aquellos científicos que explican cómo se originó la vida, negando la total existencia de un dios pagano que la creó. Por eso, apoyo a esta comunidad que ha sido fuertemente marginada y discriminada por esta gente religiosa. Hasta este momento no se como es que para ellos es pecado amar con libertad. Como son tan ignorantes e imbéciles para dar estas opiniones.
Hace poco tiempo, una pareja homosexual estaba en una cita en un parque tranquilamente, completamente normal, sentados disfrutando del día como lo estaban haciendo las demás personas que también allí se encontraban. Después decidieron darse un beso y muestras de cariño como abrazos, más besos, etcétera. Lo que hace todo heterosexual con su pareja sentimental. Resulta que salieron ineptos, pero más que todo ineptas a joder la tranquilidad de estas personas. Empezaron a gritar que no lo hicieran, que también habían niños y que no querían ese ejemplo. Después una viejita estúpida, que tiene por cerebro unos riñones, sacó el palo de una escoba y agredió sin piedad a los jóvenes, mientras otra deleznable tipa les decía que se fueran del lugar.
Me dio mucha rabia lo que vi, en exceso. Yo quería entrar a esa escena y coger el palo de la señora y darle con ese mismo para que aprendiera a respetar. Pero luego entendí que es de ignorantes responder con violencia a un problema de violencia que nos aqueja. Decidí, mejor, guardar la calma y quitarme esos pensamientos; después, saqué algunas cuantas conclusiones sobre esta situación y sobre la homofobia y quise utilizarlas para esta columna:
1. ¿Es normal que homosexuales se besen en un parque?
Le hago una pregunta, lector heterosexual. Usted y yo compartimos la misma orientación sexual, y si nos conseguimos una persona a la que queremos mucho, nos gusta, nos atrae o quizás, ya somos novios o novias de esa persona, ¿Qué es lo que hacemos? Muy bien, aprendes muy rápido, la o lo invitamos a salir, es lo más normal. En esa cita, habrá mucho amor, mucho cariño y mucha ternura. Vamos a hablar con esa persona sobre lo importante que es para nosotros tenerla mutuamente en la vida. Después unos besos en la boca como toda pareja y unos cuantos abrazos.
Si usted fuera homosexual haría lo mismo, solo que con una persona de su mismo sexo. ¿Está mal eso? Para nada, es completamente normal, es común y corriente. Usted tiene derecho a expresarse como usted quiera porque es su vida y nadie más que usted mismo tiene poder en ella. No saquemos de excusa que esto es normal porque estamos en el siglo XXI, porque esto es normal en estas épocas como lo debió de ser normal en las de Jesús, solo que desafortunadamente, en esas épocas la gente le importaban mucho las opiniones sociales ajenas y era muy ignorante en ese sentido.
Conclusión: es muy normal y se debe de aprobar socialmente.
2. ¿Es normal que mi hijo sea homosexual o bisexual?
Señor padre de familia, si usted es un lector con hijos o quiere tenerlos. Lo voy a poner en un dilema. De seguro si yo le pregunto a usted, ¿Qué haría si algún día usted tiene un hijo y cuando el crece determina que es homosexual o bisexual? Me responderá con total seguridad, yo lo apoyo. Pero, ¿Es realmente cierto esto?, Déjeme decirle que usted no sabrá esa respuesta hasta que tenga uno. Pero, lo más normal es eso, amarlos y apoyarlos como son, si ellos gustan vivir su vida amando como quieren, pues que así sea. Mientras no estén haciendo nada malo, son libres de ser homosexuales o bisexuales. En la vida yo me he encontrado con mucho padre homofóbico, que dice que si su hijo sale gay lo manda al ejército para que se vuelta hombre, claramente después de agredirlo, y si su hija le sale lesbiana, la manda a un convento.
O, si son cristianos imbéciles, los llevan a la iglesia para que los ‘ayuden’. Me parece una falta de respeto, una muestra de ignorancia y de ética que en la religión protestante, ser homosexual sea visto como una enfermedad a tratar y que aqueja a la persona que la padece. Para nada, en absoluto. Esa persona eligió ser así porque así lo quiso el destino, y no tiene absolutamente nada de malo. Es como yo decir, que ser creyente es una enfermedad a tratar. Ellos, a diferencia de los homosexuales, son ignorantes e ingenuos, llenos de candor, ellos eligieron creer en bobadas y nadie tiene derecho a recriminarlos porque es su vida. Hablen de cáncer, problemas de colon, problemas neurológicos y enfermedades mentales como eso, enfermedades a tratar porque realmente aquejan a los pacientes, ¿Pero ser homosexual? Por favor, maduren.
3. La Señora Agresiva
A este punto, me empiezo a poner nervioso y empiezo a pensar que muchas veces, incluso la mayoría de ellas, la gente mayor es demasiado sensible a cosas estúpidas sin sentido, como darse un beso que nada de raro tiene. Son la llamada generación antigua de cristal, como yo los bauticé, son muy susceptibles a enojarse por bobadas. Eso es lo que le pasó a esta señora, de la cual desconozco su nombre, y tampoco me interesa saberlo, solo quiero ocupar mi cerebro con gente que realmente aporta.
Lo más asqueroso de la situación, es que esta señora y las demás personas que estaban ahí, decían que le estaban dando un mal ejemplo a los niños, los dos hombres pareja que estaban disfrutando del día, solo porque se besaron. Si uno tiene un hijo, preferiblemente, le explicaría que esto es común y corriente, para que cuando crezca no tome el ejemplo de esa anciana. Para mí, y creo que para todo el mundo, la violencia no es un muy buen ejemplo que digamos, esa señora esta dando un pésimo ejemplo, al golpear a los muchachos por una bobada. Les gritaba groserías y les pegaba con una rabia inmensa y un odio increíble. ¡Loca la vieja malparida!
Al final se demuestra que la falta de educación es más común en la gente carente de valores como el respeto y la tolerancia. Muchas personas homosexuales han sido asesinadas simplemente por eso, por ataques homofóbicos, por gente sensible e ignorante. En 69 países es ilegal ser así, homosexual, pegarle a alguien por eso no es un ejemplo para los niños.
Mi conclusión para esta columna, que sinceramente me encantó hacer porque me alcancé a desahogar mucho. Es, que, por favor, si usted es un lector homofóbico, le suplico que deje de serlo. Usted es heterosexual y en la calle lo respetan, sepa ser tolerante y aprenda a respetar la sociedad en la que vive. La vida es impresionantemente corta, no podemos malgastar algo tan valioso como la vida, y tampoco, podemos hacerle la vida imposible a otra persona. Si alguno de ustedes se ofendió con algún párrafo de esta columna, créanme, que no me importa, yo escribo la realidad como a mí se me da la gana. Gracias por leer.
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