Me Importa un Culo
Amo a mi familia, más a mis padres, porque aunque tengan muchas diferencias conmigo, han sido buenos y me han enseñado cosas valiosas. En la columna de hoy, les voy a enseñar como pueden evadir todas las inseguridades que personas les generen, y como pueden evitar acomplejarse por cosas tan básicas como: su físico, su forma de ser, sus gustos o su forma de actuar frente a otras personas. Les dare una lección de vida sobre mi perspectiva y experiencia personal, sentido de aliento, si es que no están pasando por su mejor etapa.
La gente cree que uno nace eligiendo como es que quiere tener sus características físicas, si es que quiere tener ojos azules u oscuros, orejas pequeñas o grandes, pelo rizado o liso entre otros. Eso no lo entienden los corrientes, eso no hace parte de su vocabulario, o quizá de su diccionario. Porque son tan imbéciles que se burlan del físico de alguien, de si tiene o no alguna enfermedad, o lo que le gusta. Aquí va la primera reflexión: que hijueputas le importa a ellos si uno es alto o chiquito, si uno es liso o rizado, si uno es de ojos azules u oscuros y si uno es orejón o no. Cuando uno se muera, debería contratarlos a ellos para que le fabriquen la biografía, porque los malparidos al parecer están muy desocupados.
Desde pequeño me han criticado por varios factores de mi cuerpo, factores con los que yo no elegí nacer y factores que me acomplejaron por una gran parte de mi vida. Estos son mi gran cantidad de bello corporal, mis cejas por su tamaño y mis orejas. A muchas niñas les ha gustado mi físico, porque no se suelen fijar mucho en estos factores, y dicen que mis cejas son muy bonitas, y yo considero lo mismo, no obstante mis orejas no son así, son de un tamaño promedio pero están muy afuera. Cuando era pequeño, estas críticas absurdas sobre mi físico, siempre me deprimían y me hacían llorar, me sumían en una profunda tristeza que me cuestionaba sobre si valgo la pena, o soy muy feo para la sociedad. Yo creía que la gente que me veía lo hacía con asco, con repudio y querían que yo me fuera de su lado porque no soportaban verme. Me auto discriminaba, me auto definía como un feo, por culpa de comentarios de inadaptados.
Después entendí, que yo soy hermoso, porque aunque tengo defectos, hay algo que me hace genuino e inteligente, es ahí en donde está la verdadera belleza. Nosotros podemos ser muy hermosos por fuera, podemos atraer a muchas personas del sexo o puesto, o uno nunca sabe, de nuestro mismo sexo si es el caso. Pero si nos ponen un libro enfrente nos reímos, si nos hacen preguntas de cultura general nos quemamos o si miden nuestra inteligencia hacemos el ridículo, créanme que somos horribles, somos tan feos que a personas les daría asco estar al lado de nosotros. De que vale en físico, si con los años se deteriora, cuando tenemos conocimiento, que eso puede durar para toda la vida.
Y así como yo, he conocido a muchas personas que otras asquerosas hacen sentir inseguras, hacen sentir lo peor de este mundo, y hacen que se odien. Ha esas personas las quiero mucho, por su valor de resiliencia, pero así mismo, yo hoy, un sobreviviente de inseguridades causadas por ineptos, les vengo a dar una lección: que les importe un culo, lo que los demás digan de ustedes, al fin de al cabo, son ellos quienes están enamorados de ustedes, por el simple hecho de que los miran y les sacan los defectos, que persona hace eso más que un enamorado. Ustedes son únicos, hermosos, perfectos, su vida es valiosa, llénense de conocimiento antes que de belleza corporal.
Ahora, les voy a dar unas cuantas lecciones a aquellos hijueputas desubicados, ineptos, mediocres, imbéciles, idiotas, gente que estorba y malgasta el aire, que abusan de una persona, la hacen insegura y la llenan de miedos: son lo peor que existe, dan asco, pena, son repudiables miserables que solo buscan lo que en ellos no existen. Tienen vacíos emocionales, son ingenuos, asquerosos y creen que son la última Coca Cola, pues si, pero la podrida, la que no tiene gas y que además está fría. Les di un poquito de su propia medicina.
Gracias por leer.
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