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¿Me la culeo o qué?

¿Me la culeo o qué? 
Pasando por la calle, camino ha coger un Transmilenio que me acercara a mi casa, vi muchas cosas muy interesantes en el camino. Había ido al centro, es decir al lugar más hermoso de Bogotá. Íbamos, principalmente ha comprar unos zapatos y una ropa que hacía falta, pero después, quisimos recorrer el centro de Bogotá y pasar por los lugares históricos. Fuimos a la Plaza de Bolívar y visitamos el Congreso, la Iglesia y todo lo demás, también el Chorro de Quevedo, y por último, la Casa de Nariño. 
Después de disfrutar de un maravilloso día, y como orgullosos colombianos pobres asalariados que somos, tocó coger Transmilenio porque ni tenemos carro ni hay plata para el taxi. En él, encontré lo que todos los ciudadanos encontramos en uno: gente cansada, gente con olor a mierda, gente que vende ahí, gente que pelea por una malparida silla, y pues, ladrones. 
Pero, algo que la gente no conoce tanto, son los malparidos viejos que acosan y miran con deseo y con caras de depravados asquerosos a las mujeres que están ahí. Ese día vi como un señor de más o menos 60 años , gordo, peludo y feo, tocaba lentamente a una muchacha, de por lo menos unos 25 años. 
Ese señor estaba ahí parado, porque todos estábamos demasiado apretados por el aforo de personas que había. Aprovechándose de eso, empezó a mirar con deseo a esta muchacha y lentamente, rosando sus desagradables manos en la parte trasera de la mujer. La muchacha venía vestida con escote y falda corta, pero aquí, voy a tocar un tema sensible. 
He escuchado a señoras, que sin ningún pudor de sus palabras, aseguran que: “las mujeres se hacen violar por como se visten y como andan”
A todas esas hijas de puta, señoras come mierdas, malparidas sin cerebro les diré: una mujer puede ir literalmente desnuda a la calle, y ni así, ninguna persona tiene derecho a tocarla o mirarla con deseo. Eso es lógico. Las hijueputas Testigos de Jehová salen mostrando las piernas con esas faldas horribles y nadie les dice ni mierda, porque se lo dicen a una mujer que se viste como quiere y que se monta a un Transmilenio, un servicio público. 
Tenemos que dejar de ser de mentes cerradas, ¿Me la culeo o qué? No, simplemente la dejo pasar. Si usted es uno de los que mira a las mujeres, déjeme decirle que ojalá lo estrelle un triciclo y que si tiene hijas, a alguna de ellas le hagan lo mismo que usted hace para que vea que se siente. 
Si se ofendió, no me importa, si le gustó, gracias. Buen día.

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