Hace algunos días, más específicamente el 7 de agosto del presente año, Colombia vivió uno de los momentos más importantes en su historia. Se posesionaría el primer presidente progresista de izquierda, y por fin, verdaderamente, el pueblo colombiano tendría voz y voto; fue toda una celebración, en las calles se respiraba mucha alegría, se oían arengas de felicidad y la gente estaba gritando y llorando mientras sostenía algunas banderas de Colombia y las izaban de manera hilarante. Personalmente, yo emocioné bastante, porque dijeron que iban a mejorar los presupuestos educativos.
A mi en mi vida, me encantaría estudiar, quiero dejarle a mis sobrinos y mis familiares descendientes un buen legado y una fortuno ostentosa para que la disfruten en mi nombre, aunque esté en una tumba sin poder respirar ni decir nada, de seguro si estuviera en vida, estaría muy feliz. Me encantaría estudiar ser abogado penalista y fundar mi despacho.
Lo que la posesión de Petro de me deja de enseñanza, es que nosotros los colombianos, podemos comer mierda como se fuera caviar porque toca, pero después de un tiempo, nosotros nos recuperamos de manera magistral y aún así sin tener el destino asegurado, damos la talla y seguimos con la misma perseverancia y alegría que nos caracteriza. Ese sentido de esperanza, me hace ser orgulloso colombiano, la adversidad ya no me importa si estoy acompañado de gente hermosa, que ama lo que hace y a su familia sin importar que su vida sea una basura.
A penas salió de la Casa de Nariño, el hoy ex presidente, afortunadamente, Iván Duque Márquez, recibió una muy buena abucheada de despedida. Las pantallas que estaban al rededor de la Plaza de Bolívar, y en las plazas alternas de todo el país, se reflejó el frío saludo irrespetuoso de la familia ex presidencial a la entrante. La esposa del narco-marrano fue tan asquerosa al saludar a los familiares de Petro, que no dudé un segundo en sentir asco.
Al final, esa señora, extrañamente vestida de negro como si estuviera de luto, se fue junto con su marido y todos los ministros que no sirvieron para un culo en los 4 años que estuvieron esclavizando a Colombia. Se fueron para nunca más volver, o eso espero, y vendrá un buen futuro para nosotros.
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